Siempre sucede que este tipo de información la requerimos
una vez que ya nos encontramos envueltos en algún inconveniente, por esta razón
hemos decidido darle unos párrafos aparte a todo aquello que, por más que nos
parezca importante, la empresa que nos provee del seguro de viaje no se
hará responsable.
Si padecemos alguna enfermedad declarada antes de realizar
el viaje y no hemos tomado la precaución de dar aviso al seguro de viaje,
este no responderá ni por las consecuencias de la misma, ni por cualquier
incidente que se de a raíz de la enfermedad, salvo que se haya agravado durante
la estadía y sea imprevisible dicho diagnóstico. Tampoco tendrá competencia
sobre los tratamientos indicados que estén fuera de cobertura, aún durante la
estadía del viaje.
El seguro de salud para viajes no puede responder por
la indicación del uso de lentes, anteojos especiales, muletas, o cualquier otro
tipo de accesorio que mejore la calidad de vida del viajero, sino que deberá
continuar su tratamiento una vez que regrese a su país de origen. Finalmente,
la mayoría de los seguros de viaje no tienen competencia sobre las
actividades del viajero como carreras o las consecuencias infortuitas como una
inundación o una guerra.
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