No queremos que te pongas problemático con tu asistencia al viajero, pero tampoco queremos que durante un viaje te des por enterado de ciertos detalles que sólo figuran en la letra chica, y que para los que no acostumbran a leerla, esto se puede llegar a transformar en un dolor de cabeza en donde hasta una simple aspirina para esa dolencia termina siendo un gran gasto.
Para ellos y para otros curiosos que están planificando con tiempo su viaje y que están en la búsqueda de un buen seguro viajero, aquí vamos con un par de detalles que nos ofrece un operador de una agencia amiga. “Tener un seguro por tenerlo no tiene sentido, a aquellos que se dejan valer por lo que ofrece una tarjeta de crédito o similar, les conviene al menos revisar si cuentan con traslados cubiertos”, nos dice Omar.
Es cierto que pueden cubrir la atención médica en el momento, pero si requiere un traslado en el mismo país hacia otra clínica o hacia su país de destino y esto no lo cubre, entonces nos costará un ojo de la cara no haberlo previsto. Otro detalle del seguro viajero es constatar si cubren o no enfermedades preexistentes y cómo se dan cargo de ellas. Finalmente, lea con atención si el monto máximo del seguro cubre el total de los gastos ocasionados, o sólo un evento. ¡Buenos consejos!
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